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Música y cine, cine y música: una combinación que parece imbatible, donde la imagen necesita del sonido para crear climas y donde el sonido sólo encuentra su máximo potencial cuando las imágenes son impactantes. La combinación es vital para el éxito de un filme. Y posiblemente con la excepción de los musicales, ningún género cinematográfico capitaliza más el poder de la música que el terror. ¿Cuántas escenas clásicas están acompañadas en nuestra memoria por la música que tuvieron como fondo? La música es el alma de cualquier susto, ya fuese una cacofonía de cuerdas, una escalofriante escala de piano o una burbuja de ensordecedor silencio… Con la excusa del Halloween que acaba de pasar, pero con la verdadera intención de hablar acerca de y compartir música, les traemos esta lista con una decena de composiciones que bien pueden considerarse esenciales para el género del terror. Ojo: nos enfocamos en obras creadas original y exclusivamente para la película, no en bandas de sonido con diferentes artistas. Que bien puede quedar para la próxima ocasión: mientras tanto, prepárense el pochoclo, tengan a mano la bebida de su preferencia, apaguen las luces del living y denle play, que aquí vamos…

10. Hellraiser de Christopher Young

La música de fondo para Pinhead y sus cenobitas suele verse ignorada en pos de otras creadas para personajes más exitosos: Freddy Krueger, Michael Myers y Jason Voorhees. Sin embargo, la música gótica de Hellraiser lo separa de los otros titanes del género. Con apenas un sintetizador o un “Ki-Ki-Ki, Ma-Ma-Ma”, el compositor Christopher Young da un giro de 180º en lo que fue su composición para la película “Pesadilla en Elm Street 2: la venganza de Freddy” al proveer una hermosa música para una película en gran parte relacionada con el tema de los demonios personales y los demonios reales. La puntuación principal orquestal es crucial para el tema de la belleza y el dolor que conviven en el principal antagonista de la película (el tío Frank es el verdadero villano, no el Pinhead), aunque son las campanas que anuncian la llegada de los cenobitas las que causan los malos sueños, dentro de una música que al igual que los demonios, puede desgarrarte el alma.

9. Under The Skin de Mica Levi

“Under The Skin” de Jonathan Glazer, un complejo thriller de ciencia ficción y horror estrenado en 2014, nos dejó una sensación inquietante al terminar, y buena parte de esa emoción es debido a la sabia mezcla de silencios y sonidos; aunque las críticas fueron extremistas (no es una peli “fácil”, por así decirlo), es difícil cuestionar la maestría musical de Mica Levi. Considerando que casi no hay diálogos, la película se apoya en las composiciones abrasivas de Levi para contar la historia de un peligroso visitante alienígena. “Lo que podés obtener con las cuerdas sintetizadas es que continúan sonando eternamente, mientras que un ser humano no puede [lograr ese efecto] … hay un error humano”, le dijo Levi a Variety. “Pero con este recurso, obtenés esa onda de eternidad“. La percusión es el ritmo cardíaco de la película, presente en casi todo momento, pero son esas cuerdas incómodas las que resuenan en el alma como uñas arañando un pizarrón… En general, el caos nos permite conocer un secreto desconocido por los hombres de la película: algo anda mal con la bella Scarlett Johansson.

8. Jaws de John Williams

Steven Spielberg tenía un gran problema en el set de la exitosísima película conocida en el mundo de habla hispana como “Tiburón”: sus tres escualos animatrónicos se descomponían todo el tiempo. Mientras observaba al primer Bruce (Spielberg bautizó a los tiburones con el nombre de su abogado) de U$ 250,000 hundiéndose en las profundidades acuáticas, sabía que se estaba quedando sin tiempo y sin opciones. Pero estos posibles fallos de funcionamiento que arruinaron la carrera resultaron ser una bendición, porque 1) no ver al tiburón durante la mayor parte de la película resultó ser más aterrador que verlo realmente; 2) El ominoso y ahora icónico tema de John Williams se convirtió en la clave del terror que produce el filme. “Dum dum… dum dum…” es el emblemático sonido del Gran Blanco que se acerca, mirando las apetitosas piernas humanas mientras cuelgan bajo el agua. “Dum-dum-dum-dum-dum-dum-dum”, la música se acelera mientras nada más rápido, justo debajo del cuerpo, hasta ese grito cuando una mujer es sacudida de lado a lado como una muñeca de trapo y luego arrastrada aguas abajo, o cuando el botecito inflable de un niño deviene un géiser de sangre. Al optar por un enfoque más atrevido e invisible, Spielberg cambió la forma de hacer películas, mientras que la música de Williams continúa asustando a generaciones de bañistas que -tras haber visto esta peli- aún lo piensan dos veces antes de meterse al mar.

7. A Nightmare On Elm Street de Charles Bernstein

Freddy Krueger sigue siendo uno de los villanos más horrendos y terroríficos del género de terror ya que habita en un lugar del que nunca se puede escapar por completo: los sueños. Muchos temas incluidos en el soundtrack de “A Nightmare…” como el tenebroso “Prologue” y el “Main Title” suenan como canciones de cuna deformadas, bajándonos la guardia para producir un sueño incómodo. El uso intensivo de sintetizadores (en “Dream Attack”, “Terror in the Tub” y “No Escape”, por ejemplo) tiene la típica onda cursi de los 80, pero todavía funciona hoy al representar el clima febril de las pesadillas. “Laying The Traps” suena más como la canción de una peli de acción, que funciona porque los protagonistas contraatacan y hacen planes sensatos para sobrevivir a los ataques de Krueger. Una de las partes más espeluznantes de la partitura creada por Charles Bernstein, sin embargo, es el uso escaso pero fuertemente distorsionado de las voces, que Bernstein creó al grabar a través de los pedales Boss delay y echo digitales.

6. The Thing de Ennio Morricone y John Carpenter

Dos potencias se saludan en este tema. John Carpenter tiene una reputación como cineasta vecina al punk, en el sentido de “hágalo ud. mismo”. De hecho dirigió, produjo, escribió, compuso música y actuó en dos de sus primeros éxitos, “Assault On Precint 13” y “Halloween”. Pero Carpenter reclutó al talentosísimo Ennio Morricone para escribir la música de la remake ochentera del clásico de ciencia ficción/ terror “The Thing” (La Cosa, en castellano). El director le pidió a Morricone que simplificara su intento inicial para la banda de sonido, lo que condujo a una versión final más bien siniestra que encaja perfectamente con el estilo musical de Carpenter. Morricone se las arregló para aprovechar los principales temas de “The Thing,” como el aislamiento, la paranoia y el miedo a lo desconocido. “Main Theme – Desolation” presenta sintetizadores en staccato combinados con sonidos orquestales de estilo gótico, mientras que el aluvión claustrofóbico de sonidos en “Contamination” es suficiente para hacerte sentir como cubierto de bichos que se arrastran.  Los adornos electrónicos se ajustan al extraterrestre antagonista y al escenario en una base de investigación antártica, pero las piezas orquestales más tradicionales -como las cuerdas profundas y de movimiento lento que se vuelven estridentes y más urgentes en “Bestiality” – amplían la sensación terrorífica que las imágenes de “The Thing” ya de por sí ofrecen a raudales.

5. Suspiria de Goblin

No es frecuente ver un concierto en vivo de la banda sonora de una película de terror gótico. Sin embargo, eso es exactamente lo que hace Goblin: este grupo de rock progresivo italiano ha interpretado innumerables veces sus emblemáticas partituras a través de los años, desde teatros hasta festivales de cine, brillando especialmente por su trabajo en “Suspiria” de Dario Argento. Es una creación pegadiza, adictiva incluso más allá de la película, lo que explica en parte por qué artistas como Raekwon, Ghostface Killah o RJD2 han sampleado sus melodías en el pasado. Con respecto a la película, sin embargo, “Suspiria” se desliza con elegancia en sus confines sofocantes, gracias a la letanía de sonidos Moog, gruñidos corales, tambores vibrantes y el más bien inocente glockenspiel, esa especie de xilofón metálico. Goblin (que curiosamente figura en la peli como “The Goblins”) trabajó en estrecha colaboración con Argento en su historia terrorífica centrada en una escuela de ballet, creando la música y banda de sonido mucho antes de que se filmara la primera escena. El resultado es un testamento de sus respectivas fortalezas, que desde entonces ha recibido notoriedad crítica y comercial

4. Rosemary’s Baby de Krzysztof Komeda

Nunca un sencillo “la la la” sonó más espeluznante que en “Rosemary’s Baby“, cuando la canción de cuna entrecortada de Mia Farrow se ensombrece sobre unos teclados titilantes y un disonante clavecín eléctrico, lo que indica que fuerzas muy oscuras pueden estar presentes en el cuento de hadas en la Manhattan de los años 60. El tema principal, arreglado por el compositor de jazz polaco Krzysztof Komeda, modifica notas discordantes, contrarrestando un vals guiado por cuerdas y un zumbido apenas perceptible para sugerir una dulce canción infantil que se volvió siniestra… Mientras la pelirroja y embarazada Rosemary (Mia Farrow) comienza a desconfiar de todos los que la rodean, desde sus amigables y ancianos vecinos (Ruth Gordon, Sidney Blackmer) hasta su esposo (John Cassavetes) pasando por el bebé que crece dentro de ella, la tensión en cada toque de la orquesta de Komeda aumenta hasta alcanzar picos febriles de terror. Para la escena final – “¡¿Qué le has hecho a sus ojos ?!” – la composición alcanza su límite cacofónico y aullante, dando un nuevo y escalofriante significado a las palabras “miedo al embarazo”.

3. Alien de Jerry Goldsmith

“[Alien] realmente me asustó, para ser brutalmente honesto. Estaba terriblemente asustado con eso, lo cual es bueno porque ayuda cuando tengo que sentarme y escribir la música “, explicó el fallecido Jerry Goldsmith en un documental de la obra maestra de 1979 de Ridley Scott. “Cualquier película que estoy haciendo, trato de verla primero como público y reaccionar como tal y tratar de distanciarme de lo que eventualmente tengo que hacer”. En tal sentido, la música de Goldsmith para “Alien” evoluciona junto a la sensación de asombro y terror del espectador, con un sonido paranoico pero elegante. Las oleadas de tensión dentro del icónico (y reelaborado) “Main Title” derivan en fragmentos fantásticos que recuerdan su mejor trabajo en “Star Trek”. A medida que la película avanza, Goldsmith abraza el terror con ligeros empujones (“Eggs”, “Inside the Air Shaft”, “Trekking”) y finalmente estrangula a todos en los actos finales (“The Droid”, “Ripley Doubles Back”, “And Then There Was One “).

Sin embargo, no fue un proceso fácil. Originalmente, Scott quería al compositor Isao Tomita, pero la 20th Century Fox insistió en un nombre familiar como Goldsmith, que presionaba fuertemente para inyectar un aire de romanticismo en los créditos de apertura. Scott no estaba interesado, y Goldsmith tuvo que remarla mucho, dando forma, en sus palabras, “a lo obvio: lo raro y extraño, y lo que le gusta a todo el mundo. (…) Los realizadores y yo íbamos hacia extremos opuestos”, comentó más tarde Goldsmith. Pese a todo, los cambios funcionaron en beneficio de la película, y Scott más tarde defendería la partitura original, calificándola de “seriamente amenazante” pero “bella”. En retrospectiva, esa dicotomía ayudó a convertir a Alien en una de las películas más cautivantes de todos los tiempos. Dos horas de terror puro y escalofriante, hecho posible por H.R. Giger, Scott y, por supuesto, Goldsmith.

2. Psycho de Bernard Herrmann

Posiblemente una de las más recordadas y mejor logradas de todos los tiempos, la música de “Psycho” (Psicosis) figura en el podio de esta lista por dos motivos: a) la partitura maravillosamente aguda y terrorífica de Bernard Herrmann, construida sobre una base de cuerdas que se rasgan en todas direcciones, elevando aún más una película ya de por sí febril e impactante; b) ¿hay una banda de sonido más emblemática, con más eco en la cultura pop y referencial que esta? El American Film Institute la clasificó en el cuarto puesto de todos los tiempos en los “100 años de Composiciones De Películas”, e incluso el mismo Alfred Hitchcock dijo una vez que “el 33% del efecto de ‘Psycho’ se debió a la música”.

Un dato curioso que pinta el efecto de esta obra: la celebérrima escena de la ducha con Janet Leigh siendo apuñalada originalmente tenía la intención de ser silenciosa, y en un punto, Hitchcock incluso consideró usar música de jazz. En cambio, Herrmann prevaleció con un tema tan efectivo e intrínseco que resulta una locura (no al nivel de la de Norman Bates, claro) imaginar la película sin él. Finalmente, Herrmann terminaría siendo el compositor en siete películas más de Hitchcock, siempre insistiendo en el control creativo. Y siempre se lo ganó… A fin de cuentas, el mejor amigo de un niño no siempre es su madre: a veces, es su compositor.

1. Halloween de John Carpenter

Un gran tema principal de una película no debería simplemente destacarse, sino caminar libre y a paso firme: “Halloween”, de John Carpenter, es un testimonio de esta verdad. En junio de 1978, meses antes del lanzamiento de la película en octubre, Carpenter recibió un corte final de la película sin ninguna música o efectos de sonido, el cual proyectó para una joven ejecutiva de la 20th Century Fox. Resultó que esta persona “No estaba asustada en absoluto con lo que vio”, escribió Carpenter en las notas de la banda sonora, y agregó: “Entonces me decidí a ‘salvarlo con la música'”. Y así fue nomás: inspirado por Bernard Herrmann y Ennio Morricone, Carpenter y el consultor creativo Dan Wyman, que trabajó con él previamente en Assault on Precint 13, se encerraron dentro de los diminutos Sound Arts Studios en el centro de Los Ángeles. Durante dos semanas, compusieron en modo “doble ciego”, lo que, según Carpenter, significa “in situ, sin referencia o sincronización con la película”.

El tema icónico vino de un ejercicio musical de 1961 que el padre de Carpenter le enseñó sobre los bongós; “Laurie’s Theme” y “The Myers House” nacieron de melodías “Herrmannescas”; aunque lo que hace que todo funcione es cómo estas composiciones minimalistas evocan atmósferas hipnóticas e inquietantes que atormentan y acechan a cualquiera que la mire. “La música es fabulosa”, expresó el fallecido crítico estadounidense Gene Siskel años atrás. “La forma en que comienza un tema y pone otra cosa encima, manteniendo el clima del anterior. Es realmente buena”. También tiene belleza. El crescendo del “Laurie’s Theme” es inquietante, seguro, pero hay un brillo real en las notas que evoca la inocencia juvenil del nombre de la canción. En otras palabras, Carpenter no solo encadenó sonidos espeluznantes, sino también capturó humores y personalidades.

“Cosa de seis meses después, me encontré con la misma joven ejecutiva”, continúa Carpenter en sus notas. “Ahora ella también amaba la película y todo lo que hice fue agregar música. Pero realmente estaba bastante justificada en su reacción inicial”, reconoce. Y concluye: “Alguien me dijo una vez que la música, o la falta de ella, puede hacerte ver mejor. Sinceramente lo creo”. En el caso de “Halloween”, la música no solo salvó la película, sino que le dio alma y creó una fama que aún perdura. Pasen, escuchen y disfruten.

 

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