la-et-mn-mini-london-town-review-20161001-snap

Si no lo tenían a Rhys Meyers como Strummer… bueno, ahí lo tienen. Y se la banca.

Se hace difícil ser punk en el siglo XXI, cuando los cineastas siguen recordándonos lo mejores que eran las cosas -al menos para esta escena musical- en los remotos 70 con películas como “London Town”, que no es la biopic de Joe Strummer que todos seguimos esperando, sino una obra que prefiere mostrar la influencia de The Clash en la juventud de Inglaterra… consiguiéndolo a medias.

hero_london-town-2016

La palabra “revolución” aparece dos veces en esta “London Town” de Derrick Borte. La primera a través de una pregunta planteada por un periodista que entrevista a Joe Strummer (Jonathan Rhys Meyers) de The Clash, preguntando si está llamando a una revolución (“Sí, una musical”, responde Strummer); la segunda en un discurso de un político tory que elogia a Margaret Thatcher como “la voz de una nueva revolución conservadora”. Como se describe aquí, la Gran Bretaña de fines de la década de 1970, dividida por la incertidumbre económica y la desconfianza hacia el gobierno, parecía estar al borde de dos revoluciones potenciales: una rebelión progresista dirigida por los jóvenes contra la clase dominante o la del ascendente neoliberalismo de derecha impulsado por el racismo rampante del National Front. Difícil, entonces, dejar de lado los paralelismos con el presente del Reino Unido, en el cual las consecuencias de la crisis financiera han estimulado tanto el resurgimiento del populismo de izquierda dentro del Partido Laborista como así también el surgimiento del derechista y antiinmigrante UKIP.

x720-us4

“A ver como salió Atlant… ah no, cierto que estoy en Inglaterra”, dice un despistado Shay

Con este explosivo contexto político de telón de fondo, el protagonista del film cuya acción transcurre en 1979, el quinceañero Shay (Daniel Huttlestone, “Into The Woods”) -a modo de juego de palabras acorde al fermento revolucionario de “London Town”, su nombre es confundido repetidamente con “Che”, cuya pronunciación en inglés suena parecida- simplemente está luchando por sobrevivir. Después de que su padre, Nick (Dougray Scott, “Hitman”, “Mission: Impossible”), queda incapacitado al accidentarse cargando un piano, de golpe y porrazo Shay es ascendido a hombre de la casa: cuida a su hermanita (Anya McKenna-Bruce), maneja el no muy lucrativo local de pianos y también el taxi de su viejo, todo mientras equilibra estas responsabilidades con su nuevo amor por The Clash y su incipiente romance con Vivian (Nell Williams), que sirve como su entrada al mundo del underground punk de Londres. La madre de Shay, Sandrine (Natascha McElhone, “The Truman Show”, “Californication”), mientras tanto, vive en una casa abandonada que parece salida directamente de la comedia televisiva (que bien podríamos definir como punk) “The Young Ones”, todavía persiguiendo su sueño de tener una carrera musical, ambición que Nick abandonó hace años para cuidar de Shay y su hermana.

LONDON TOWN, from left: Anya McKenna-Bruce, Daniel Huttlestone, 2016, ph: Laura Radford©IFC Films

“Si te digo que otra vez me olvidé la llave y vamos a tener que dormir acá en la puerta no me vas a creer”, le dice Shay a su hermanita. Que sí, le cree

En cierto punto, la trama cae en un pozo con los personajes secundarios de la película: la madre y el padre de Shay en particular. Este último sirve como el obstáculo paternal clásico en el camino de maduración y rebelión del teenager; no obstante, al quedarse en el hospital durante la mayor parte de la película, esto provee una oportunidad más que conveniente para que Shay madure por las suyas, sin supervisión adulta. Su madre, en cambio, se convierte en la figura que proporciona el ímpetu para la transformación emocional y conductual de su hijo: al navegar por las excentricidades del estilo de vida de su madre, Shay logra aprender de sus errores y crecer por sí mismo, pero desafortunadamente, no sucede lo mismo con ella. Si bien es algo refrescante ver el intercambio de género en los roles típicos de los padres, la historia no se aleja lo suficiente de la fórmula y les da a los espectadores dos personajes unidimensionales que son los que finalmente guían al protagonista.

london-town-1

Shay y Vivian, tomados de la mano… o al menos eso parece.

Y lo mismo va para la futura novia de Shay, cuyo personaje adolece de complejidad. Vivian es la primera persona en presentar el mundo del punk a Shay, invitándolo a su primer show de The Clash, o mejor dicho a sus primer disturbio… Además de aportar una representación visual de la juventud y la moda en evolución de aquel entonces, Vivian esencialmente existe para ayudar al desarrollo de Shay. El débil esfuerzo para darle un poco de profundidad a su presencia con un secreto familiar oculto fracasa e incluso entorpece el flujo de la trama.

1473981666716

“¿Me llevás hasta el Hammersmith Palais por dos libras? Necesitan un hombre blanco”, explica Strummer, tratando de garronear el precio del taxi.

Con todo, los elementos más fuertes de la película de Borte son la transformación personal de Shay y sus interacciones con el personaje de Joe Strummer. A través del diseño de vestuario de Angela Billows, Shay pasa cómodamente de colegial a punk rocker en cuestión de pocas escenas. Junto a Strummer, el dúo aumenta la energía de la película y trae la diversión y el entretenimiento que siempre son tan necesarios. Idealmente, la banda de sonido debería ser capaz de sumar también, pero la incorporación de la música de The Clash y otras bandas de la época en general no circula con tanta comodidad como es de esperarse.

london-town-movie-cast-100716

“Ahí donde lo ven, este niñato me inspiró el título ‘London Calling'”, dice Strummer. Nadie le cree, claro.

Volviendo a Shay, The Clash representa para él todo un despertar no solamente cultural sino político, abriendo los ojos a las divisiones clasistas de Gran Bretaña y colocando por ende la propia precariedad de su familia en un contexto social más amplio. Shay se encuentra con Strummer varias veces durante la película, más extensamente cuando comparten una celda cuando lo arrestan después de la actuación de The Clash en un concierto masivo al aire libre, un recordado y muy masivo evento organizado por el movimiento Rock Against Racism en 1978. Intepretado con el encanto de clase trabajadora de Meyers, que emula eficazmente la presencia enérgica energética aunque sin desbordes del icono rockero, Strummer actúa como una especie de ángel de la guarda de Shay, iluminando su camino aunque interviene solo una vez, para tocar en la reapertura de la tienda de pianos de Nick. El hecho de que Meyers sea un rockero conocido -de hecho regrabó para esta película los temas “Clash City Rockers”, “Clampdown”, “I Fought The Law” y “White Riot”, oigan- puede haberlo ayudado en su desempeño, pero el actor aquí ofrece otra actuación sólida que ayuda a despejar la frivolidad musical y cultural presente en buena parte de la historia.

london-town-jonathan-rhys-meyers-613e3c9d-ed8a-49eb-894d-19b1c6f06180

The Clash, cantando algo acerca de Inglaterra

En última instancia, Strummer le enseña a Shay a entender mejor a sus padres, una lección inusual proveniente de un punk tal vez, pero a fin de cuentas “London Town” es menos acerca de rebelión que de responsabilidad. Borte y el guionista Matthew Brown manifiestan afecto evidente por el medio cultural del punk de fines de los 70, pero la nostalgia de la película se ve atenuada por su realismo social, como lo muestra la apreciación clara de los límites que una sociedad capitalista le marca a su clase obrera. Si bien la historia sigue una trayectoria bastante remanida del género “coming of age” (crecer y volverse adulto, bah) y los realizadores muestran algunos pequeños pero caricaturescos errores (incluido un momento que sugiere que Shay inspiró el título “London Calling”… Sí, qué va’cer), hay que reconocer que “London Town” logra remarla y superar sus defectos hasta convertirse en una evocación aceptable de una época dorada en que la música representaba y constituía un baluarte vital contra una cultura cada vez más reaccionaria.

224

“Pucha digo, cada vez que hay huelga de basureros esta calle se pone imposible”, suspira Shay

Si al final del día los punks no consiguieron detener el aumento del thatcherismo, al menos lograron ayudar a muchos adolescentes de clase trabajadora -como Shay- a tomar sus vidas en sus propias manos… Como bien canta Strummer en “Clampdown”, un tema destacado en esta película, “Dejá de perder tu tiempo, no hay nada que esté por venir. Solo un tonto pensaría que alguien podría salvarte”. Pero si alguien logra inspirarte, ya es un comienzo.

 

FICHA TÉCNICA

Título: “London Town”

Género: Drama, musical

Origen: EE.UU./UK

Estreno: 3/6/2016

Director: Derrick Borte

Guión: Matt Brown

Reparto: Daniel Huttlestone (Shay Baker), Dougray Scott (Nick Baker), Natascha McElhone (Sandrine), Nell Williams (Vivian Daniels), Jonathan Rhys Meyers (Joe Strummer), Pete Morrow (Paul Simonon), Alex Gold (Topper Headon), Dave Page (Mick Jones), Tom Hughes (Johnny), Sam Robertson (Tommy Gun), Anya McKenna-Bruce (Alice Baker), Kerry Howard (Penelope), Meredith Ostrom (Rebecca) Paul Blackwell (Skinhead), Jeff Leach (Ronnie)

Música: The Clash, Willi Williams, The Stranglers, Bryan Senti, The Psychedelic Furs, Buzzcocks, Toots & The Maytals, The 101ers, Natascha McElhone, Stiff Little Fingers

Duración: 92 minutos

 

Ranking

"London Town", por citar a una famosa banda de punk rock, no está "ardiendo de aburrimiento", pero tampoco está exactamente "llamando".
lemmylast
Anterior

Estrenos: Escuchen la última grabación de Lemmy Kilmister en estudio... pero no con Motörhead (!)

teen-spirit-large
Siguiente

Rarezas: Escuchen un set acústico inédito de Kurt Cobain y Dave Grohl en Escocia, en 1991

Frank Blumetti

Frank Blumetti

Frank Blumetti (Editor fundador)
Periodista especializado en artes (principalmente música), gastronomía y cultura popular. Co-fundador de la revista argentina Riff Raff (una de las publicaciones dedicadas al heavy metal más influyentes de los años 80) y secretario de redacción de la revista Madhouse desde 1989 hasta 2001. Director del primer fanzine de habla hispana dedicado a Kiss y autor junto a Carlos Parise del libro "Heavy Metal Argentino" (1993).