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Foto: ©Ariel Torres

Chopper, la banda uruguaya más importante de fines de los 90, vuelve por sus fueros. El 17 de diciembre de 2017 marca la presentación en vivo en la sala MMBox de su último trabajo “Hechos consumados” (2015, Bizarro Recs) galardonado en los anuales premios Grafitti como “Mejor Álbum Metal Del Año”, obra de una banda que vive en diáspora en el mundo (Uruguay, Perú, España). De esto y mucho más, hablamos con sus integrantes más histriónicos: el bajista Luis D’Angelo y el vocalista Fabián “Chupete” Furtado.

Chopper apareció en un momento histórico muy particular, más precisamente en el Festival Circo II que mostraba la salida de escena de la generación ’85 proveniente del fin de la dictadura militar (1973-1985) a la que la industria discográfica denominó “Rock Nacional”. Eran tiempos en los cuales la naciente tendencia thrasher y los amantes del heavy metal y hard rock tradicionales llegaban a diferencias de pensamiento de altísimos puntos épicos. Luis “Peruano” D’Angelo, motero y bajista de unos prometedores Alto Voltaje y Leonardo Rodríguez (baterista de Moby Dick), unían su gusto por el heavy metal más rancio en lengua castellana (Barón Rojo, Ángeles Del Infierno) y callejero de las letras de la dura realidad social y económica que vivían y compartían junto a las bandas que habían iniciado la movida metalera de los 80 (Ácido, Alvacast, Cross, Paddock, Mística, entre otros). Eran tiempos muy enconados entre las distintas facciones que componían entonces la tribu del metal vernáculo de entonces.

Con solo un demo llamado “Metal Pesado”, logran tocar en la disco Halley de Buenos Aires con singular éxito. “Chopper” (1993, Top Recs) fue un importante hito en la historias del metal uruguayo. Fueron teloneros de importantes bandas como Ratos de Porao y los argentos Lethal, entre otros. La llegada del grunge vería un cambio en la escena uruguaya y en la integración de la banda. “Sangrando” (1996, Ayuí Recs), con Diego García (bajo) y Gabriel Brikman (guitarras y producción de estudio) fue el primer CD de la corriente metal en ser editado en un sello de música popular (Ayuí) y la carta de presentación en festivales como “De Acá” (organizados por Varo Coll, baterista de Ácido y conductor de “De Acá” en la vieja XFM 100.3) e importantes shows junto a Glenn Hughes, Barón Rojo, Logos y Senda Negra, entre otros… Habiéndolos puesto en conocimiento de los hechos más trascendentes de la trayectoria de esta banda, pasemos a lo que nos contaron.

La primera presentación de Chopper fue en El Circo II, con Alfredo Casaravilla en guitarras (hoy arqueólogo y docente) y Robert “Tineycu” Pereyra (actual Piel de Lagarto) en voces. Eran tiempos de grandes diferencias entre las corrientes de la tendencia metal de entonces: glams, heavys y thrashers. Uds. se diferenciaban con la, tal vez , primera letra ecologista del metal charrúa en “Sabiendo Que Vas A Morir”, de Tineycu. ¿Cómo fueron aquellas primeras fechas de la banda en lugares emblemáticos como el Teatro de La Candela (Shock) y el “sold out” en el Stella (Cadáveres Ilustres)?

Luis: Nosotros siempre quisimos despegarnos del ghetto del metal. Tocábamos con todo el mundo de la escena -Alvacast, Cross, Inner Sanctum, Shock- pero entendíamos que había un público más grande al que podríamos llegar. Cadáveres Ilustres, los Chicos Eléctricos eran bandas muy amigas, y teníamos muchos puntos en común. Motörhead, por ejemplo. Al final, esa estrategia dio sus frutos de forma natural.

Con solo un demo llegaron a Halley, la meca del metal argento de entonces. Uds. junto con Alvacast tendrían una similitud de un miembro oculto: el manager (en vuestro caso Daniel Renna), que era algo inusual en aquellos años. ¿Cómo los recibió la Argentina a nivel de público y de las bandas? Hicieron buenas migas con la gente de Lethal…

Luis: Bueno, fue algo que Daniel cerró con Mundy Epifanio (N.: conocido manager de Riff, Los Violadores y otras bandas, amén de uno de los pilares de Halley). Veníamos recomendados por Alvacast y eso ayudó. Hizo mucho frío aquella noche, pero nos fue muy, muy bien. Aún hay gente que se acuerda de aquello. Como anécdota, no teníamos un peso y dormimos en la Calle Corrientes, con uno siempre despierto para que no nos robaran los instrumentos. Los Lethal son más que amigos, El Yankee es un hermano. Tocamos acá y allá, vivió en casa de Daniel una temporada. Estuve con él cuando telonearon a Sepultura y Pantera. Por todo eso y más lo invitamos a los shows de 2013.

Fabián: Hace poco me encontré en Buenos Aires con uno de los Militia y aún se acordaba de esa noche.

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Chopper, allá lejos y hace tiempo. De izq. a der., Federico Sanguinetti, Ernesto Ferraro, Robert Pereyra, Leonardo Rodríguez, Luis D’Angelo. Hoy la formación es la misma, aunque con Fabián Furtado

1991, UN AÑO SIN DESCANSO

Hay un cambio cuantitativo y cualitativo en la banda a inicios de 1991. Un novel guitarrista menor de edad ingresa a la banda por Alfredo Casaravilla: Ernesto Ferraro. Uds. ya eran músicos con experiencia. ¿Que buscaban con un guitarrista tan joven a nivel compositivo?

Luis: Con Leo siempre tuvimos la idea de una banda con dos guitarras, como nuestras influencias: Maiden, Judas, Metallica, Slayer, Barón Rojo. Ernesto entró con 17 años y ya en el primer ensayo nos dejó de cara, empezó a tocar “Trilogy Opus Suite” de Malmsteen sin fallar una nota.

Claudio “el Yankee” Ortiz ha tocado varias veces con Uds. La más conocida en aquellos años fue en “El Desconcierto” (Club Atenas), donde interpretaron “Seek and Destroy” de Metallica.

Luis: Si, ese fue un gran festival. La despedida de Alvacast antes de irse a Canadá, entre otras cosas.

En 1991 hubo otro salto importante: el ingreso en guitarras de Federico Sanguinetti (ex bajista de Shock). ¿Buscaban el sonido de dos guitarras del metal tradicional y acercarse al concepto de guitarras dobles del thrash?

Luis: Exacto. Era lo que buscábamos. Fede tocaba el bajo en Shock, pero era violero y tenía otras influencias. Fede y Ernesto tenían una cosa casi telepática, que aún hoy funciona.

También en el ’91 telonearon a Alvacast en la presentación de “Inocente Hasta Que Se Demuestre Lo Ccontrario”, segundo LP de la banda que llevó a cotas muy altas el profesionalismo en el metal uruguayo. Había un cambio en la escena y el gusto del público local iba hacia el thrash. ¿Chopper fue consciente de los tiempos de transición que se vivían entonces y lo que vendría?

Luis: Sí, perfectamente. Aquellos shows con Alvacast fueron inolvidables. Y nos veíamos reflejados en ellos, en su profesionalidad, y en ser conscientes de dónde estaba el techo y lo que había que hacer para trascender de Uruguay.

Ese mismo año empezaría una “tradición Chopper”: ingresar la banda a instancias, locales y festivales ajenos a la movida metalera. La sala de conciertos La Factoría les permitió devolver el favor a sus “socios” argentos: Lethal. ¿Cómo fue compartir escenario con una banda argentina en ascenso por aquellos años?

Luis: Argentina estaba a años luz de lo que teníamos en Uruguay. La escena, los equipos, cómo sonaban sus grupos. Les dimos lo mejor que podíamos dar en Uruguay en aquella época, que fue La Factoría. Fue la primera fecha de metal jamás realizada allí. También fue el debut de Fede.chopper-tapa

LOS 90, DÉCADA DE CRECIMIENTO

1992 es un año agitado para ustedes. Se cierra la etapa con Tineycu en la voz, ingresa Fabián y el fallido show como teloneros de Iron Maiden en la central de trenes de AFE. ¿El show en el local “Ruta Libre” junto a Chicos Eléctricos y Fakin Birra (con gente de Angkor Vat e Inner Sanctum) es el fin de la influencia de los 80 y la búsqueda de un lugar propio en los 90?

Luis: Teníamos que cambiar. Tanto Robert como nosotros lo teníamos claro. Fede trajo a un amigo del liceo, que era Fabián, que andaba en la escena. En el primer ensayo nos voló la cabeza y, como se dijo, le cambió el motor a Chopper. Avanzamos años en el tiempo, en sonido y en propuesta. Estábamos en los 90.

Fabián: Yo iba a ver a la banda por El Peruano y por Leo, que me parecía un animal como batero. Cuando ensayé, ellos se miraban y no me decían nada. Hasta que habló Luis y dijo: “vas a debutar telonenando a Iron Maiden”. Estaba todo cerrado con Alfonso Carbone y Rock and Pop. Pero una noche, escuchando el programa de radio “Heavy Rock & Pop”, el Ruso Verea dice que viene Thunder y que no habrá teloneros locales en Argentina y Uruguay… ¡Me quería matar!

Esa nueva alineación que trajo otras influencias y estéticas, ¿realmente plasmó su pensamiento en “Chopper” (1993, Top Records)? Tuvo buenas críticas en Uruguay, Argentina y Brasil. ¿Por qué salió sólo en cassette y tardó 18 meses en ser editado cuando el metal era un género popular en Uruguay y el mundo?

Luis: Después de Alvacast y Graf Spee, el sello Orfeo no sacó más discos de metal. Pero a Alfonso le gustaba la banda y habló con el Flaco Iglesias, dueño de los estudios IFU que había empezado con su sello. Era otra cosa más independiente, pero lo distribuía Palacio. No solo nosotros, sino Cross, Shock y Mona Lisa salieron por allí en cassette. El mercado había bajado mucho y era lo que había. Nos trataron muy bien.

Fabián: Estábamos felices, locos de la vida. ¡Era nuestro primer disco! Daba igual que fuera en cassette. Tuvimos muy buena prensa en Uruguay, en Argentina y Brasil. Creo que para los medios y el tiempo con lo que lo hicimos es un disco digno. Además, le ganamos una apuesta al técnico Daniel Blanco que no creía que Carbone vendría a producirlo. Y el loco vino. ¡Una botella de whisky que nunca pagó! (Risas)

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Chopper y su exitosa reunión de 2013 en La Trastienda (Foto: ©Ariel Torres)

Fueron años muy particulares para Sudamérica. La ley de igualdad peso-dólar en Argentina permitió la llegada masiva de las grandes bandas que huían del entonces todopoderoso dominio del grunge de Seattle (Nirvana, Soundgarden, Pearl Jam). ¿Como vivieron eso? ¿Les afectó como banda?

Fabián: No teníamos un mango, ni antes ni después. Pero síplasmamos lo que pensábamos y lo que pasaba entonces, como en “Salgan De Mi Vida” o “No Se Puede”. Pero pudimos ver montones de bandas en Argentina: Ozzy, Motörhead, Megadeth… ¡Pude conocer a Ozzy y hacerme fotos con él!

Luis: Y a Black Sabbath, a Maiden, Motörhead, Sepultura, Pantera. Fumamos porros con Diamond Darrell en los camerinos de Pantera. ¿Cómo nos afectó como banda? Lo pasamos bien en primer lugar y nos hizo siempre tener presente el nivel de la primera división. A dónde había que apuntar.

1994 fue el año del primer show de Chopper como telonero de una banda internacional, los brasileños Ratos de Porao, junto a Cross, Chicos Eléctricos y Eclampsy. Eran los años de “Chaos AD” (Sepultura) y “Angels Cry” (Angra), ambas bandas de Brasil que eran referentes y hacían soñar que aquel pensamiento de “Rock auténtico” -más a la sudamericana- de los españoles Barón Rojo era posible. ¿Qué tal fue aquella experiencia?

Luis: Una voladura de cabeza. Todos alucinamos con los Ratos y con Boka, el batero. Fue muchísima gente. Fue todo muy salvaje.

Fabián: El pogo más bestial que se vió en Uruguay.

También en ese año volvieron a ingresar a un local fuera de la escena: la disco alternativa “Amarillo”, junto a Cross, y además formaron parte del tributo a los pioneros post punk “Los Estómagos”, del cual hacen “Torturador”. Eran los días del conflicto por los etarras que pedían asilo político y la manifestación brutalmente reprimida en al Hospital Filtro. Los tiempos estaban cambiando.

Fabián: Si, una noche en un ambiente muy raro… Había muerto un pibe en la calle. Presentamos “Torturador”, y también “Acerca De Mi Sociedad”, que grabamos después en “Hechos Consumados”.

LOS CHICOS DEL VERANO

En 1995, logran entrar a lo que se le llama “la movida del verano” y tocan junto a Cross, Abuela Coca, Kongo Bongo, en el balneario Piriápolis de la costa uruguaya. Más luego ingresan el guitarrista Gabriel  Brikman (ex Gato Negro y Tabaré Riverock Band) y el bajista Diego García. 7 y 5 cuerdas: un cambio de rango sonoro, musical y de estética. Son los años de popularidad de bandas como Pantera y Prong. ¿Fue un renacer para la banda tanto musical como compositivo? ¿Cómo lo recibió la gente en aquella “La Factoría” junto a Shock e Inner Sanctum?

Fabián: Veníamos en una dinámica complicada en lo operativo, pero nunca en lo personal. Aunque ya estábamos apuntando hacia sonidos más extremos antes de que entraran Diego y Gabriel. Muchas cosas que estaban estancadas se liberaron muy rápido, y para el show de La Factoría ya teníamos varios temas nuevos. Aquella noche fue un poco rara, a alguna gente le sorprendió la propuesta y las ausencias del Peruano y Fede. Pero sabíamos que estábamos en el camino correcto, algo como lo de Anthrax con el disco “Sound Of White Noise”… “Ruido Blanco”, eso.

 A finales del año siguiente, mientras preparaban su nuevo trabajo de estudio, se presentan en Cemento en Buenos Aires junto a Logos. Una experiencia única en un lugar que es un paradigma de la escena argentina de aquellos años.

Fabián: Ni hablar. Ya teníamos onda con Beto Zamarbide a través de su manager “Huevo” (N.: Fernando Benevenia, futuro manager de Malón). Beto es un señor, con todas las letras. Siempre nos apoyó en Argentina. Para todos nosotros, que habíamos crecido escuchando V8 fue un sueño hecho realidad!

1997 es el año de “Sangrando”, que significó cambio sonoro, estético, musical, retórico y de estilo. Grabado en Montevideo con producción de Gabriel Brikman (también de “Calaveras” de La Trampa) para Ayuí, lo masterizaron en Buenos Aires en La Nave de Oseberg y fue un importante salto para la escena uruguaya en cuanto a trabajos de estudio.

Fabián: Oscar Pessano le había remarcado la importancia de la masterización a Gabriel, y tenía toda la razón. Fuimos con él a Buenos Aires y trabajamos muy bien con Andrés Mayo, fue en Mr. Master. Eso hizo que el sonido se compactara y fuese más contundente. Lo llevó a otro nivel.

Ese nuevo trabajo fue presentado junto a Malón en La Factoría, con quien compartían la idea de un “metal latino y sudamericano”. “La Patria Es La Tumba” fue una letra polémica en aquellos años. ¿Cómo fue tocar con ellos?

Fabián: Con Claudio O’Connor teníamos amistad desde los tiempos de Hermética. Incluso, habíamos hablado de hacer Chopper-Hermética en su día, pero luego la H se separó. Leo lo cuenta muy bien. Malón fue una carnicería, con un sonido bestial a volumen brutal en vivo. Teníamos que llegar a eso.

Sus 10 años como banda los festejaron en La Factoría junto a La Saga y allí estaba José Luis “Pelado” Corral, hombre importantísimo en la consola de sonido de bandas de Chile como Criminal y que trabajara en el disco “Frozen Souls” de Inner Sanctum. ¿Buscaban dar el salto hacia el otro lado de la cordillera de los Andes?

Fabián: El Pelado Corral ya nos conocía desde el primer disco y a Gabriel de la grabación de Inner Sanctum. Fue muy sincero con nosotros,  muy profesional, y nos dijo que teníamos mucho que mejorar para competir internacionalmente. Luego, al vernos en vivo, afortunadamente mejoró su opinión.

Terminan 1999 siendo el acto de apertura de la reunión de Alvacast, banda referente en los 80 y que emigró a Canadá a inicios de los 90. La audiencia cambiaba de gustos y bandas. ¿Cómo fue aquella experiencia?

Fabián: Muy emotiva. Vino gente que hace años que no veíamos en los toques, varias generaciones en el público. Alvacast son nuestros amigos y juntos cerramos esa década de metal uruguayo haciendo una Factoría.

SIGLO NUEVO, VIDA NUEVA

El cambio de siglo les acerca a uno de los referentes de la escena rock y metal del Río de la Plata: los españoles Barón Rojo. Con ellos comparten escenario en Montevideo en La Factoría y en Cemento en Buenos Aires. Tuve la oportunidad de entrevistar a Carlos y Armando de Castro y quedaron muy sorprendidos de que se les recordara tanto y escuchar a esos chicos tan jóvenes corear sus clásicos: “¿Qué pasó aquí? Nuestro último disco editado en Uruguay es de 1983, ‘Metalmorfosis’: ¿cómo llegaron estos chicos a conocernos?” Yo le respondía: “es el fenómeno fan, una generación pasa la posta de vuestros discos a la otra”.

Fabián: ¡Y el asado que se comieron con nosotros en la Factoría! Lo hizo el Peruano y quedaron locos (Risas). Barón Rojo es como un requisito obligatorio para todos en Chopper.

Luis: Muy buenos tipos, muy humildes. Como los grandes de verdad. Fabián eligió “Con Botas Sucias” para “Hechos Consumados”, pero podía haber sido cualquier otro. Barón Rojo escribieron himnos.

2001 logra reunir a las dos formaciones más importantes de la historia de Chopper junto a Sátrapa y Bacteria, la banda de Francisquito Fatorusso, hijo de Hugo (Shakers, Opa, etc) en La Factoría. ¿Fue cerrar el círculo y abrir un nuevo camino?

Luis: Aquello quedó como mi despedida, pero en realidad yo estaba en Perú e hice miles de kilómetros para hacer esa fecha. ¡Costó pero llegué! Fue muy emotivo, tocaron dos formaciones de Chopper e hicimos dos temas todos juntos al final.

Fabián: La cosa ya estaba rara dentro de la banda, pero el motivo para juntarnos era bueno. Hicimos temas de los dos discos, incluso alguno nuevo como “El Camino De Los Muertos”.

Los primeros meses de la crisis del 2002 les da una oportunidad singular: tocar con Riff, la banda de Pappo, uno de los referentes más importantes de la historia del rock y del metal en Sudamérica. Las circunstancias sociales, económicas y políticas les llevaron a un tope del trabajo de la banda. ¿Por qué no buscaron emigrar?

Luis: Yo emigré. Viví en EE.UU., en España y ahora vivo en Perú. Pero mover a toda una banda es una cosa muy grande. Teníamos otra edad, familias, trabajos y responsabilidades.

Fabián: Llevábamos mucho tiempo sin tocar, estábamos mal en la interna. Tiempos complicados para todos. Simplemente, se paró la máquina sola.

chopper-cortesA mediados de los 2000,  “Cortes” (un recopilatorio de la banda) fue editado por Bizarro Recs. ¿La idea era acercarle el material histórico de la banda a nuevas generaciones?

Fabián: Fue una idea de Daniel Renna. Había muchas cosas sueltas por acá y por allá. Temas en vivo, demos, ensayos, temas para tributos como “Deseando Destruir y Matar” de V8, etc. La idea es que la gente haga un viaje de lo más actual hasta lo más antiguo.

Luis: Es como un documental, pero de música. Todo el mundo aportó su granito de arena con lo que tenía en cassettes, etc. Quedó muy bien, se entendió el mensaje y el concepto  y hoy está agotado.

Fines de 2009. Chopper vuelve a su conocida costumbre del pasado: romper barreras para el género: ¿cómo fue el proceso de ser incluidos en la exposición “20 Bandas Orientales del Siglo XX” de Fernando Peláez (autor del libro “De Las Cuevas Al Solís” sobre la movida rock de los 70 en Uruguay)?

Fabián: Un honor, más viniendo de un grosso como Fernando Peláez. La exposición era tremenda, y colaboramos con afiches, volantes ¡y hasta mi campera terminó en la exposición!

Luis: Están Psiglo, Los Estómagos, los Shakers, Días De Blues… y nosotros. No se puede pedir más.

Hubo una reunión de la banda en La Trastienda en abril de 2013. Fue un proceso de años llegar a esa instancia. ¿Cómo se llegó a ese evento?

Luis: Muy poco a poco. Con “Cortes” se reactivaron ciertas dinámicas que estaban dormidas. Yo me fui a Barcelona, cerca de donde vivía Daniel, y hablamos mucho del tema. Fede pasó por Barcelona y también Ariel Torres. Eso fue en 2010. Desde allá, llamamos a Fabián todos juntos y la mecha prendió. Luego, Fede, Ernesto y Leo se juntaron para ensayar y vieron que había química…

Fabián: Se lo pasaron bien, sin estrés, sin quilombos y eso fue lo más importante. Esos fueron los cimientos de la reunión. No hay demasiado misterio.

En ese show se vio a la mayoría de los integrantes de toda la historia de Chopper. Se tocaron canciones de todas las etapas y formaciones. Aunque hubo notorias ausencias como Alfredo Casaravilla (guitarrista de la primer etapa y el cassette “Metal Pesado”) y Gabriel Brikman (guitarrista en “Sangrando”). ¿Por qué no fue posible?

Fabián: Para mí, cuando llegó Ernesto al ensayo y enchufó, se produjo un clic en la banda, en mi corazón y cabeza. Se cerró el círculo, todo tenía sentido y empezamos a sonar como nunca. Ernesto es tremendo músico y todos los temas agarraron otra impronta, otra dimensión. Estábamos los que teníamos que estar. No faltaba ni sobraba nadie.

Luis: Cualquier otra formación de Chopper sería imposible en la realidad. Alfredo y Gabriel son parte grande de esta historia. Tienen nuestro respeto y reconocimiento, pero Chopper somos los cinco que subimos a tocar, los cinco que grabamos “Hechos Consumados”.

LOS HECHOS, HECHOS ESTÁN

¿Lo de La Trastienda fue el puntapié para volver a hacer mover el motor de la banda y grabar “Hechos Consumados” a presentar en vivo en estos días?

Fabián: Las dos Trastiendas nos sobrepasaron. Hace poco veía el video de “Salgan De Mi Vida” en Youtube y se me ponía la piel de gallina. No era consciente de lo bien que estábamos sonando.

Luis: Queríamos terminar algún tema inconcluso, o incluso presentar algo nuevo, pero no teníamos ni tiempo ni la cabeza en su sitio. Creo que fue Fabián que después dijo: “hagamos un EP”  y a partir de allí todo fue tomando forma.

La elección de los covers, ¿no es un poco volver a un “punto cero” de vuestra historia? ¿Despertar interés y mostrar a las nuevas generaciones aquellos nombres y canciones que los influenciaron? ¿Volver a las raíces para recomenzar su carrera?

Luis: “Hechos Consumados” tiene dos conceptos. El primero es que se cerró el círculo, lo que sintió Fabián en aquel ensayo. El Ouroboros es una representación de una unión infinita. Tiene nuestro símbolos del horóscopo en el arte: los astros estaban alineados.

Fabián: ¿Te acordás de Slade? “Come On Feel The Noise”, “Mama We’re All Crazy Now”. No Quiet Riot: Slade. Tenían un disco que se llamaba “Old, New, Borrowed and Blue”. Algo viejo -“Acerca De Mi Sociedad”, “Cama De Clavos”, “Los Cerros”-, algo nuevo -“Más Maquiavélico”-, algo prestado -las versiones, Barón, Psiglo- y algo azul. El color del arte… ¿Sacás?

“Hechos consumados” contiene temas nuevos -varios compuestos hace años- y covers elegidos por cada músico. ¿Por qué no hacer este regreso con un álbum más completo con más temas propios? ¿Por qué presentar este disco en vivo dos años después de editado?

Fabián: Vivimos en lugares distintos y tenemos nuestros trabajos, familias, hijos. No es lo mismo que cuando tenés 20 años.

Luis D’Angelo: Esto es metal a una edad madura y en Uruguay. Hecho por un grupo de amigos. Somos conscientes de eso. Nos regalamos estos momentos a nosotros mismos en primer lugar y a nuestro público. Son casi 30 años desde que empezamos.

Con este nuevo trabajo, ganaron el anual premio Grafitti -otrora dedicado solamente al rock- como “Mejor álbum de Metal” en 2016. ¿Qué significó para Uds. y para el género en Uruguay?

Luis: Ver a los muchachos recibiéndolo desde Perú me emocionó muchísimo. Para mi, el Grafitti nunca estuvo en mis expectativas como artista o como músico. Y Fabián dijo lo correcto sobre el metal en este puto país.

Fabián: ¡Y hasta siempre!

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UN DICIEMBRE A PURO METAL

El 8 de diciembre se presentó Angkor Vat luego de casi 20 años sin estar en los escenarios. Junto con Uds. fueron importantes en llevar el heavy charrúa de los 80’s hacia una corriente metalera que hoy lucha por convertirse en movimiento multigeneracional. ¿Qué sienten al compartir escenario con bandas más jóvenes?

Luis: Aguante Angkor Vat.

Fabián: Con Reytoro tocamos con bandas nuevas todo el tiempo. Hay muy buen nivel y mucho talento. Nos ponen las pilas.

Varios de Uds. tienen bandas que han tenido reconocimiento y éxito y conviven con esta reunión: Federico Sanguinetti con Tensión, Leo Rodríguez formó parte de Radical, Robert Tineycu con Piel De Lagarto, Fabián Furtado con Reytoro, disco de oro incluído. ¿Es necesario reunir a la banda teniendo todas esas experiencias actuales?

Fabián: No sé si “necesario” es es la palabra… lo hacemos porque queremos y porque podemos.

Luis: Tenemos muy claro que Fabián ha hecho su propia carrera y que tiene sus tiempos con Reytoro. Nos sentimos orgullosos de sus logros y respetamos su espacio y sus tiempos. Si Ozzy y Sabbath lo pueden manejar, nosotros que estamos haciendo metal en Uruguay… ¡no hay conflicto de agenda!

Bandas referentes como Black Sabbath se están retirando por ley de vida. Las bandas uruguayas giraron por Latinoamérica Europa. El concurso Metal Battle For Wacken ya envío en forma consecutiva tres bandas ganadoras al festival alemán…  ¿Como ven a las nuevas generaciones del metal uruguayo a nivel de trabajo y propuestas? ¿Se llegará de la actual corriente a un movimiento contracultural como también se pretende en otros países de América del Sur?

Fabián: Está lleno de pibes que empiezan en esto. Hay centenares de bandas en Uruguay. Muchas muy buenas. Pero el metal sigue siendo underground. Aunque el rock uruguayo ahora está fuerte, hay mucha gente que no es del palo que sigue a bandas de metal.

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Yo solo espero, que llegue este domingo… los afiches del próximo show ya se ven por toda la capital uruguaya.

Luis: Yo estoy esperando que salga una banda de pendejos de 20 años que nos patee el culo a todos y le haga la cabeza a una nueva generación. Ahora todo el mundo suena bien, no como cuando empezamos. Hay más conocimiento y equipos. Talento hay.

Con la llegada de Internet y los “downloads” de la piratería, las grandes bandas tienen que vivir de girar y tocar en vivo más que de las ganancias de sus discos. Es casi un paralelismo a la crisis del petróleo que perjudicó las ediciones en vinilo en los 70. ¿Las permanentes visitas favorecen o perjudican a la escena local? ¿Cómo lo ven en el ayer y en el hoy?

Fabián: Hace 20, 30 años hubiésemos matado por ver a Testament o a Megadeth. Es una excusa muy pobre decir que las visitas afectan a la escena. Al contrario: elevan el nivel. Hay más público que el que sigue a las bandas locales.

Luis: Es todo más global hoy. Si ves la historia, se ve la influencia en las escenas cuando vienen bandas de fuera. Desde Los Beatles, Zeppelin o Hendrix, o antes que es así. Nunca las bandas locales tuvieron tantos medios para hacerse oír en todo el mundo. Nosotros hacíamos cassettes a mano, fotocopias y los repartíamos, así que se puede.

El 17 de diciembre será la presentación oficial de “Hechos Consumados” en MMBox. El telonero será Mafia, banda que tiene en sus integrantes a gente como Marcelo Soria (Ossuary) y Gabriel Barbieri (Orgasmo Rosa, Chicos Eléctricos, Radical, Ácido).  ¿Será posible una nueva reunión ampliada  con todos los músicos que pasaron por la carrera de Chopper o se limitarán a interpretar “Hechos…” y temas del primer disco?

Fabián: “Hechos…” es el foco, el centro del show, vamos a presentar ese disco y darle lugar destacado en el set list. Por supuesto que estarán los clásicos, de todos los discos. ¡Nos matan si no los tocamos!

¿Qué seguirá luego de ese show en la vida de Chopper como banda en activo?

Luis: Siempre vamos paso a paso. Ahora, presentar “Hechos…”. Cumpliremos 30 años en 2019. Habrá que celebrarlo.

Fabián: ¡Brindo por eso!

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Ernesto Sclavo Pereira

Ernesto Sclavo Pereira

Ernesto es uruguayo, periodista e investigador en Cultura General (música en particular), diseñador gráfico e ilustrador. Corresponsal de MADHOUSE durante su edición en papel, también trabajó para diversos medios -diarios, revistas, webs, radios, etc.- como La Hora Popular (Suplemento García), La República, El Observador, Semanario Brecha, , Heavy Rock y Kerrang (España), Pelo, Metal, Mellotron, Generación X y TNTRadiock (España). Además de ser estudiante de la Licenciatura Universitaria de Historia (UDELAR), docente de Diseño Gráfico y software Open Source (Linux), también es dueño de una gata (Mía) que odia al Real Madrid, simpatizante de FC Barcelona y Atletico de Madrid, sufrido hincha de Peñarol y religioso obdulista de la selección de fóbal celeste.