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Seguramente la calle Grito de Asencio en Montevideo debe ser, además de la histórica fecha (27/2/1811) del inicio de la independencia de la otrora Banda Oriental, buena parte de una declaración de principios de una generación posterior a la dictadura militar (1973-1985). Bella Vista, además de hermanar los barrios de Aguada con El Prado, vió nacer a Angkor Vat e Inner Sanctum. La otra gran banda, Graf Spee, fue una de las protagonistas de la movida thrasher de inicios de los 90 en Uruguay. 26 años después y con motivo de la reedición de “Reincarnation” y “Motherfucker” (en un pack recopilatorio de 2 CDS ) por el sello brasileño Dies Irae, hablamos con Luis Linfa (guitarras) y Luis “Barbas” Spósito (bajo) del ayer, el presente y el buen futuro del acorazado metálico de la tierra de los charrúas.

¿Como era hacer eso nuevo llamado thrash metal en una época que no había nada de tecnología para la música y todo se hacía poco menos con escarbadientes? ¿Como se inicia ese camino hacia un nuevo género del metal y por qué el nombre de Graf Spee?

Luis Linfa: Empezamos en 1978 junto a Luis “Barbas” Sposito y mi hermano. Hacíamos covers de Led Zeppelin, Purple, Ozzy Osbourne, Black Sabbath. Luego ya buscamos otra línea, más intelectual con la música y su elaboración como es el jazz rock. No pasaba nada y no nos motivaba. Ahí volvimos a la música pesada. Metallica nos rompió la cabeza: Kill ‘Em All” de Metallica, tenía unas guitarras terribles. No nos interesaban los raros peinados nuevos (N. Charly García y la movida madrileña del pop español), ni la estética de videoclip de MTV. Víctor Rueda -nuestro cantante- apareció en 1985 con todo aquel material bajo el brazo. Era muy difícil sacar, por así decirlo, el sonido, el toque, qué equipos podría usar… Aquí no había nada como hoy en YouTube que hasta tomás clases de guitarra online, hoy todo es muy fácil. Había un luthier llamado Montero que le ponía las grifas de Fender a sus guitarras, eso era lo más parecido. Samuel Descoins era el único tipo que hacía importaciones de instrumentos y te cobraba 100 dólares hasta por un tornillo. ¡Todo por 100! (Risas). Montero me hizo una guitarra formato Les Paul (me encantaba Jimmy Page) y Descoin se pelea con la casa Les Paul en EEUU…. Ahí consegui una Teisco modelo Stratocaster, mejorándola con un puente Floyd Rose, mejores micrófonos como los Di Marzio, etc. El nombre de la banda nace de que yo trabajaba con un matricero y el italiano éste me dice: “Luisito, tengo el metal mas duro que existe: el del Admiral Von Graf Spee” (N. del famoso barco alemán de la Segunda Guerra que está hundido cerca de la rambla de Montevideo). Así quedó el nombre de la banda.

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1939: el Graf Spee parte de Montevideo hacia su último viaje; sería hundido poco después, a escasos kilómetros de la costa uruguaya

Luis Sposito: No había nada, absolutamente nada. Ver una guitarra Fender, un equipo Marshall era solo en fotos. Era muy difícil conseguirlos, había que llegar a un importador y pagar muy caro: una fortuna por cualquier cosa por más mínimo que fuera.

Ustedes se diferenciaban en las letras de lo que hablaba todo el mundo, mientras la mayoría cultivaba una retórica referida a un mundo bipolar de la llamada “Guerra Fría” y en posibles guerras nucleares. ¿Por qué esa elección de temáticas espirituales?

Luis Linfa: Fue influencia y trabajo de Víctor. El traía esa información de su búsqueda personal por toda esa temática sobre el espiritualismo hindú… Por otro lado, hace 20 años, conocí a un soldado alemán del final de la II Guerra Mundial, Erhard Rosenberg, y le pregunté por qué se había hecho hundir el Graf Spee. Me contesto que no se quería que los aliados tuvieran acceso a la aleación de metales con que fue hecha el acorazado germano: el barco era muy liviano y con ello más rápido y los radares le rebotaban el sonar. Él me decía que el nombre Graf Spee tenía que ver con la reencarnación para los estudiosos del tema en la alta dirigencia del nazismo.

¿Cómo fue el pasaje de la sala de ensayo al concierto en vivo? Carlos Quintana (guitarrista de fusión y jazz rock, fundador de Delanuka) fue integrante del grupo en algún momento?

Luis Sposito: ¿Salas? Es un decir… Eran lugares que acondicionabas para que no rebotara el sonido, poniendo maple en las paredes, hueveras de cartón, equipos valvulares viejos de los 70, era todo muy artesanal. El sótano de los García… la sala de Diego sonaba bastante bien armada… Empezamos a trabajar en vivo con el gallego Fontenla, un sonidista de aquella época. Tenía buenos equipos, el tema es que era caprichoso, solo él manejaba sus equipos y consola de sonido.

Luis Linfa: Carlitos Quintana arrancó con nosotros… Siempre dice que yo le puse una guitarra en las manos. Le llevabamos discos de Metallica para ver como sacar el sonido”. Había buenos sonidistas como Daniel Blanco en el estudio IFU, tenía una cabeza muy amplia y buena disposición.

Y finalmente se plantearon grabar un disco de un género desconocido en Uruguay y en inglés.

Luis Linfa: Y también era así en la Argentina. Había muy pocas bandas de esta onda en sudamérica. Hicimos un demo, algo mentiroso en sonido: “El Lugar De Las Azuras”, con una estética más cercana al heavy metal tradicional. Víctor le llevó ese demo a Alfonso Carbone, director artístico de la discográfica Orfeo de Palacio de la Música. Nos dio el OK y así surgió la grabación de nuestro primer LP, “Reincarnation”. Nosotros conocíamos el estudio IFU, pero nos dieron 80 horas en el estudio Elvysur y eso nos mató: muy lento todo, el armado en cada instancia, el sonido, colocar micrófonos, se perdía mucho tiempo.

DE URUGUAY AL MUNDO

Estamos hablando de una época de vinilo, de grabar en cinta analógica, nada digital. Mezcla y prensado en Argentina, todo bastante lento. Un mundo sin teléfonos celulares, ni internet, ni TV Cable. ¿Como hicieron para llevar ese disco fuera del Uruguay?

Luis Sposito: Los procesos eran tan lentos que terminabas sacando el disco un año después de empezado todo ese trajín. Como vos decías en la previa a esta entrevista, “aceitar” al cartero (Risas).

Luis Linfa: Vincularnos a todos los fanzines posibles… Te pedían el cassette pues se rompían los vinilos. Tenias novedades del envío 3 o 4 meses después. Hubo suerte y constancia. Todo un sacrificio tremendo… Hoy no podemos creer en la inmediatez que tenés con un simple grupo de whatsapp: enchufo la viola, les paso un riff, una idea de un tema nuevo… Es otro mundo, era otro mundo. También así buscabamos hacer intercambio con otras bandas para salir a tocar en el exterior del país.

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En determinada medida y como Angkor Vat hacia Chile y Alvacast hacia Argentina, ustedes se adelantaron en el tema internacional de las giras a lo que ahora hace La Vela Puerca y NTVG.

Luis Linfa: Fue una experiencia divina, increíble. Ir a tocar a Buenos Aires, gente que venía con el vinilo a que se lo firmaramos. Nos regalaban de todo, nos invitaban a comer. Nos trataban como una banda muy importante. Fuimos con César Orengo (Mortal Addiction, Sátrapa) a tocar en el Teatro Arlequines en Buenos Aires. César venía con otro background, otra información. Le gustaba mucho el thrash alemán: Destruction, Kreator. Tenía su estrategia y eso contribuyó a la banda. Junto a él tocamos en el festival El Circo II en Montevideo. Hicimos luego el “Motherfucker” que fue nuestro segundo disco junto a Pablo Muitoni.

Previo a eso, hubo momentos fundamentales… estuvo el festival Montevideo Death Thrash junto a Angkor Vat. Iba a ser la visita de Sepultura a Uruguay junto a la edición de “Arise”, pero el sello Roadrunner les prohibió venir a Uruguay a fin de que se reservaran para Rock In Rio II.

Luis Linfa: El contacto con todas esas bandas fue increíble. Victor Rueda y Diego García (N. baterista) fueron a San Pablo y se contactaron con Max e Igor Cavalera. Les entregamos discos, remeras, les copó la idea de visitar Montevideo.

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Luego estuvo el Montevideo Death Thrash II, junto a los argentinos Schizophrenia, ya pensando Graf en su segundo disco, llamado tentativamente “Critical Condition”. El medio les empezó a quedar chico. ¿La idea era salir a como diera lugar?

Luis Linfa: A como diera lugar. Lamentablemente, Uruguay es una plaza pequeña. En aquel entonces todo tenía que ver con el entorno de Montevideo, una ciudad de un millón y medio de habitantes; ya teníamos que medirnos en la cantidad de veces que teníamos que tocar no en un año, en un semestre. La banda original sale a finales de la dictadura, el gobierno de Julio María Sanguinetti del Partido Colorado no cambió nada, dejó todo igual tanto en lo económico, como social y político. Eso nos hacía mirar para afuera además de que todos, desde los fanzines a los músicos, nos decían que teníamos que tomar la decisión de emigrar a la banda. Ácido fue la primera banda de metal y Alvacast fue la banda que le dio la apertura más grande al metal uruguayo y hasta en eso: en emigrar a Canadá.

Ácido puede ser la banda pionera, proto-metal. Pero Alvacast es la primera en ir hacia el profesionalismo metalero en Uruguay. Graf Spee y Angkor Vat empiezan a mirar para afuera. ¿Era el “hazlo por ti mismo” del cual hablaba el punk?

Luis Linfa: Hay mucho egoísmo en la escena, entre las bandas. Hace un tiempo, con la reedición de nuestros discos por el sello brasileño Dies Irae, nos enteramos de que Ader (propietario del sello) hace 15 años que quiere contactarnos. Me dice: “He viajado a Montevideo tres veces, me contacté con Claudio Picerno (manager de Alvacast) y me decía que ustedes estaban fuera del país”… Esto es egoísmo, es un freno hacia la movida metalera de Uruguay. Mis respetos a su trabajo, pero esas formas nos perjudican a todos. Desde los logos pequeños en los afiches, es caer en la chiquita. O crecíamos todos o no crecía ninguno: faltó madurez. En ese momento, entre el hacerlo por nosotros mismos y lo del sello Dies Iraepasaron esas cosas. Nos perjudicamos todos con esas actitudes. En nuestro caso, siempre compartimos equipos con Angkor Vat, ayudamos a bandas nuevas como Inner Sanctum que luego hicieron un carrerón como banda en el exterior tocando en Chile, Argentina.

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A inicios de los 90 se veían esas actitudes medio de vedettismo… ¿es parte de esa estructura mental que heredamos de la dictadura?

Luis Linfa: Si. La dictadura fue una herencia y obra maldita para el país. Deshizo todo el entramado social, educativo y cultural de nuestro país.

Pappo y Vitico (Riff) me hablaban de esto mismo como sucedáneo en la Argentina y el contraste con lo que habían vivido en Inglaterra a inicios y mediados de los 70.

Luis Sposito: Y sí, aquellos lo vieron aún más y clarito con ese contraste en Europoa… ¡Che, con qué nenes te has vinculado!!

Muchas veces, hablando sobre el rock uruguayo con los hermanos De Castro de Barón Rojo que conocían a Psiglo, Días de Blues y demás, les comentaba las increíbles, lamentables y precarias condiciones técnicas de la grabación de esos discos míticos en nuestro país y no lo podían creer,,. ¿El mito de la garra charrúa?

Luis Linfa: ¡Obvio! Nosotros dividimos planos para grabar la bateria con tabiques metálicos de medio metro. Todo era muy rudimentario técnicamente.

En el disco “Ideación” de Psiglo la batería esta grabada en el hall del sello Sondor y la guitarra en el baño… Ustedes fueron la generación sandwich. ¿Como fue ensamblar las piezas faltantes que iban desde Psiglo a Black Sabbath e Iron Maiden y llegar a la movida thrasher?

Luis Linfa: Víctor tenía muchos discos, mucha información. La música puede nacer por varias condiciones, un sentimiento de rebeldía, de dolor, de gusto, de arte. Yo creo que fue un poco de todo eso a la vez y buscar una creatividad propia. Buscar un sonido propio, un estilo. El otro día escuche a Terrorama, una banda que hace un cover de nuestro tema “Off The Three Gunas Tamas”. Nos preguntamos como llegan a ese sonido que creamos. Nosotros queríamos otro sonido, el de Kirk Hammett de Metallica, pero era imposible en aquellos años. No teníamos acceso a la información, ni a lo instantáneo como en las redes sociales de hoy. Es algo que no podemos creer, palpar, sentir, no es tangible como en aquella época. Hoy hay gente que me quiere comprar el vinilo, el cassette de aquella época.

El vinilo de “Reincarnation” es uno de los más caros de la movida uruguaya: 700 dólares en ebay. Y muchos de los que ofertan son chicos de 17-21 años. ¿Que sienten con eso? ¿Es el fenómeno fan que le pasa la posta a la siguiente generación?

Luis Linfa: ¡Que bárbaro! 25 años después. No era nada fácil promocionarse. ¡Estábamos en el horno! Nos dieron una vidriera en Palacio De La Música. La decoramos con el disco, cosas del barco, pero duró una semana… La salida del disco fue una época de quiebre, de cambio buscado, necesitado. Nos vinculamos mucho con los argentinos de Schizophrenia. Hoy sería como un intercambio de cuadritos de baby fútbol. Nosotros nos llevamos a Luis Mazoni para que nos hiciera el sonido en Buenos Aires. La movida de Argentina nos hizo ver que no podíamos parar y ahí empezamos a trabajar en el segundo disco.
Allí aparece Pablo Miloni, un uruguayo que vivió en Venezuela gran parte de su vida… Le dije “tocate algo”; era zurdo y en ese entonces conseguir una viola para él era una hazaña… Se trajo una guitarra y en unos ensayos se aprendió el repertorio entero y aportó su toque personal a las nuevas composiciones que serían parte de “Motherfucker”. Era y es EL guitarrista. Hoy stá viviendo en Holanda, es un reputadísimo guitarrista de sesión, considerado número uno en el mundo del metal extremo. ¿El tema fan? Es complejo. Yo veo que a Angkor Vat le pasó lo mismo. En aquellos años, nosotros pensabamos en Uruguay y en el mundo. Yo hubiera preferido hacer el “Reincarnation” en español y otra versión en inglés, pero pensábamos en Latinoamérica y el mundo. Nos perjudicó en que la gente comprendiera mejor las letras y su mensaje.


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¿Cómo fue la concreción de “Motherfucker”? Hubo un gran cambio en el medio: se terminaba el monopolio absoluto del sello Orfeo (Palacio de la Música).

Luis Linfa: Unos chicos nos propusieron hacerse cargo de la produccion, horas de grabación, tapas, etc. Pocho Puyol nos diseña el arte y lo edita y distribuye la revista Thrash Attack (N. de Gabriel “Vikingo” Gerpe). Gente fan, muy trabajadores, así fue que lo concretamos. El medio estaba cambiando, se terminaba la era del vinilo, ya artistas como Jaime Roos editaban en CD. Pero aún faltaba un buen rato: había que hacer la mezcla digital y el master digital fuera del Uruguay y editar en CD en Brasil o Argentina. Proceso lento…

AYER, HOY Y MAÑANA

¿Que sienten hoy que es Graf Spee, entre mito y leyenda viviente?

Luis Sposito: Nos sentimos como dinosaurios (Risas)

Luis Linfa: Me encanta lo que aparece en torno a nosotros, toda esta movida. No me puedo creer que vos vengas a hacernos una nota 25 años después de la primera entrevista que nos hiciste para un diario de aquellos años. Todo lo que ha despertado este movimiento, nos encontramos en whatsapp entre los músicos de la banda. Así hacemos ideas, proyectos, etc.

¿Hay idea de volver a juntar a la banda? Ahora que las nuevas generaciónes tienen un registro de vuestra historia.

Luis Sposito: No es solo sacar un tema, no es solo trabajar otra vez. Es bajar piezas del desván de la vida de cada uno , como armar un rompecabezas nuevamente. Sacarle la naftalina… ¡y aceitarlo! (Risas).

Luis Linfa: No sé cómo manejarlo. Escuchar hoy covers de nuestros temas por chicos que no habían nacido en aquellos años, que se tomen la molestia de intentar recrear nuestro sonido, los tics de la voz: es de un respeto tremendo que no tuvimos en aquellos tiempos. Son músicos de casi dos generaciones después. La dedicación del arte gráfico de esta reedición, el texto, las fotos. El sello Dies Irae hizo un trabajo de restauración, de mejorar la calidad del arte gráfico, una producción de lujo: nos dejaron sin palabras.

Hace unos meses entrevisté a Gustavo Dell y Leo Loriente de Angkor Vat. Cuando Gustavo se enteró de que había una banda llama Pheretrum que hacía un cover de su tema “I Want To Know”, no lo podía creer… Federico, alma mater de Pheretrum, los acercó al sello Dies Irae de Brasil. Extrañas formas de hacer justicia con la historia del metal uruguayo y sus protagonistas. ¿Les gustaría volver a grabar o tocar?

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Luis Linfa: Hay un sello en Suecia que quiere regrabar los dos discos de Graf. Su propio dueño se ofreció a cantar en la banda de ser necesario: es fan, ¡y se sabe todos los temas! Es muy fuerte todo esto. Es un proceso interno y externo, individual y colectivo. Todo es una sorpresa, pero estamos tratando de canalizar todo esto. Es una movida muy fuerte, ya no tenemos  25 años, hay familia de cada uno. Victor y Diego están en España. ¡Ya no podemos hacer aquellas locuras! (Risas)

En los 90, le diseñe el flyer al primer Inner Sanctum y el logo a Black Shit Records de Angkor Vat… Era TODO hecho a mano… ¡Robé las letras transferibles de la Librería Barreiro de la calle General Flores! Hoy se hace todo en computadora.

Luis Sposito: ¡Si hubieramos tenido toda esta tecnología de hoy, solo el 25 %… ¡Maravillas hubiéramos hecho! Enviábamos las cartas, los vinilos, los cassettes, todo. Nos soldábamos hasta los cables, los micrófonos, todo nosotros mismos.

Luis Linfa: En todo. Cuando prensabas de la cinta al acetato bajaba el volumen, la nitidez del sonido.

Luis Spósito: Ahí se convertían las guitarras en “mosquitos”, bajaba la compresión de todo. Es lo que había.

¿Como se dió el contacto con Ader y el sello brasileño Dies Irae?

Luis Linfa: Mirá, yo soy mago y justo a un espectáculo mío en el Castillo Pitamiglio vino Gustavo Dell (Angkor Vat) y me habló de Federico de la banda Pheretrum. Gustavo me mencionó que un chico iba a pasarles un show de ellos de la cinta a CD. Ahí contacté con Federíco.

Hace unos años hice un especial de 3 programas sobre la historia del metal uruguayo junto a Darío Medina (El Dorado FM 100.3 y XFM) en “Toda La Música”, el programa de Andrea Amoroso. Federico vino a casa a realizarme una entrevista por mi trabajo en prensa y me preguntaba, obsesionado, por Angkor, Graf, Inner y las bandas de aquella época. Quería fanzines, vinilos, afiches de aquella movida. Le pase el teléfono de Gustavo y ahí empezó a hacer vínculos con ellos y luego se contactó con Dies Irae y así esta linda realidad de varios de uds.

Luis Linfa: No lo ví. Estuvimos años muchos fuera de todo. ¿Está en YouTube? Lo buscaré. Que increíble, que chiquito es esto, unos vinculados con otros. ¡Esto es hasta old school! Es una caja de sorpresas todo esto.

¿Son las consecuencias del fenómeno de aquellos fans que se pasaban los casettes y los vinilos unos a otros?

Luis Linfa: Sí… ¡te querés matar! El choque emocional es brutal. Es como una caja de pandora que no sabés para donde va a parar ni llegar. Esto nos dice que aquello que hicimos, con tanto esfuerzo y con tanta falta de medios, valió la pena: tenía una propuesta, mensaje y la gente apreció eso, lo valoró.

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¿Que les parece la movida musical actual? Hay muchos más medios de difusión y formas de hacer las cosas que entonces.

Luis Linfa: Es imposible no compararlo con nuestro tiempo de “Reincarnation”. No había NADA. ¡Absolutamente nada para hacer nada! Los chicos no tienen ni idea de las increíbles herramientas que tienen hoy para hacer música, difundirla, llegar al público. El logo de Graf lo hicieron Víctor y Diego a mano, con marcadores Sylvapen y rapidographs. Esto no es un revival, es un conocimiento tardío. Nuestros discos -ahora en CD- están viajando a todo el mundo: EE.UU., Francia, Suecia, etc. ¡Nos compran de todos lados ahora!

Luis Sposito: No tenemos idea de como se trabaja ahora.

Luis Linfa: Mirá, hace 2 años fui jurado del concurso Metal Battle for Wacken. Me escuche todas las bandas. Hay bandas buenas, suenan, de nivel internacional. La escena no la conozco, no fui a los shows. Dies Irae quiere llevarnos de gira por Argentina y Brasil. A nosotros nos encantaría volver a reunir en el escenario a Graf Spee, estar los cuatro originales como mínimo. Pero no es fácil con dos en Uruguay y dos en España. Nosotros tenemos un tema de afinidad, una fidelidad de personas y músicos. Eso nos mantuvo unidos y nos permitió hacer todo lo que pudimos con el viento en contra de la realidad de aquellos años.

¿Como ven la realidad de la movida metalera a nivel internacional, hoy tan diferente a la de aquel entonces?

Luis Linfa: El festival Wacken lo ví, vi a la banda uruguaya. No se puede creer la cantidad de gente que hay, la movida del público, bandas, es increíble. Esto de internet es una maravilla en ese sentido. ¡Es un disparate de bueno!
Para conseguir el box set: extremeresurrection@gmail.com

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Ernesto Sclavo Pereira

Ernesto Sclavo Pereira

Ernesto es uruguayo, periodista e investigador en Cultura General (música en particular), diseñador gráfico e ilustrador. Corresponsal de MADHOUSE durante su edición en papel, también trabajó para diversos medios -diarios, revistas, webs, radios, etc.- como La Hora Popular (Suplemento García), La República, El Observador, Semanario Brecha, , Heavy Rock y Kerrang (España), Pelo, Metal, Mellotron, Generación X y TNTRadiock (España). Además de ser estudiante de la Licenciatura Universitaria de Historia (UDELAR), docente de Diseño Gráfico y software Open Source (Linux), también es dueño de una gata (Mía) que odia al Real Madrid, simpatizante de FC Barcelona y Atletico de Madrid, sufrido hincha de Peñarol y religioso obdulista de la selección de fóbal celeste.

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